Boris y Margarita hicieron su exposición en la que nos hablaron sobre el cómo formar a un buen alumno y qué cualidades debía tener un alumno ideal. En su práctica, nos colocamos en grupo, y cada grupo tenía que escribir en papel las cualidades que consideramos básicas en los alumnos teniendo en cuenta, la etapa de la formación educativa en la que se encontrasen. Luego, juntando cada papel y vimos la figura de un niño.
La conclusión final fue la de que el alumno ideal, ¡no existe!
Imagen: María Jesús Abad Tejerina
A continuación expusieron Laura y Sandra que nos presentaron un capítulo del libro de Educación Artística. Nos han hablado acerca de los objetivos de la enseñanza (artística), ¿cómo? Identificando las actividades con palabras adecuadas.
Los objetivos tienen que ser los mismos tanto para el Ministerio de Educación, como para los centros, teniendo en cuenta las realidades sociales de los alumnos.
Después nos han puesto un vídeo donde veiamos a un niño, como con esfuerzo y constancia cumplía finalmente su objetivo final. La práctica que hemos realizado ha sido imitar la vasija que salía en el video y los elegidos como ganadores, golosinas como premio.
Imagen: María Jesús Abad Tejerina
Tras Laura y Sandra ha expuesto Sara Solana, un tema bastante sonado, puesto que Adrian y Silvia y los compañeros que primero expusieron también lo tocaron. Su práctica consistió en dibujar lo que nos pareciesen una serie de palabras (la mayoría desconocidas) puestas en la pantalla. Salieron cosas muy graciosas y curiosas.


Imagen: María Jesús Abad Tejerina
Y por último, Mar y Rocío nos presentaron el libro "El espíritu creativo". Nos explicaron la manera de ser creativos y como todas las personas lo podemos ser. Trataba el tema de la creatividad en diferentes ámbitos, desde la infancia, en la educación, en el trabajo y en la comunidad. Nos contaron varios ejemplos que enseñaban cómo la creatividad resulta muy útil en la vida diaria. Uno curioso ejemplo fue que en Asia la cultura zen dice que la creatividad es algo limitado y que no cualquiera puede gozar de ella, por lo que debes ser como el agua: fluir y adaptarte a los cambios.
La páctica consistió en reinventar un objeto con palillos.
Imagen: María Jesús Abad Tejerina
















